Proponemos desde el Turismo Slow, dejar de someternos a la tiranía del tiempo en este globalizado y acelerado mundo, donde los estímulos son permanentes, y las presiones constantes, no dejando casi lugar para el disfrute sin horarios, el Slow propone un equilibrio. Este equilibrio se encuentra en las cosas más importantes de la vida que, paradójicamente, son las más simples: un paseo, una puesta de sol, una comida con amigos, el aprecio por las múltiples formas de la naturaleza.

Procurar bajar el ritmo, no intentar llegar a todo lo que nos gustaría ver y visitar, tomarse el tiempo necesario para las personas y actividades con las que se disfruta, como el disfrutar de una buena comida y la sobremesa, regalarse el tiempo para leer un libro a la sombra de un árbol… son algunas de las premisas del Turismo Slow.

Una palabra clave que define nuestros viajes es: " CONECTAR", ya que consideramos que lo rico de la experiencia radica en no solo tener un contacto más profundo con la naturaleza y uno mismo, sino también, con otras personas para así enriquecerse con la sinergia de experiencias. Es pensar en UNO como parte de un TODO.

El sentido de estos viajes es volverse más sensible a la percepción de la vida. Cada viajero llega al lugar que tiene que llegar, en el momento oportuno y con quienes necesita hacerlo. El viaje es una búsqueda hacia algo que necesitamos conocer e integrar de nuestro ser:

"Viajar es la experiencia de dejar de ser quien intentas ser para transformarte en aquello que en realidad eres".